La ciencia lo avala, tener contacto con nuestras mascotas es beneficioso para la salud. Ya sea que tengas perro o gato, o cualquier otro tipo de animal doméstico, el simple hecho de cuidar y querer a un animal hace bien.
El Cortisol, la hormona del estrés
El amor incondicional que nos demuestran nuestros compañeros peludos tiene un efecto terapéutico en nuestras vidas. Varios estudios han demostrado que el contacto con animales disminuye los niveles de Cortisol.
¿Qué es el Cortisol? El Cortisol es una hormona que se libera en el torrente sanguíneo en respuesta al estrés. Tener niveles altos de Cortisol tiene varios efectos negativos en el cuerpo, entre ellos el aumento de los niveles de azúcar en la sangre, la disminución de la efectividad de nuestro sistema inmune y el aumento de la presión arterial.
No solo los perros
Un estudio publicado por el instituto Stoke perteneciente a la Universidad de Minnesota demostró que no solo los perros cumplen la tan noble tarea de mantenernos sanos. Este estudio comprobó, en el transcurso de 10 años, que los dueños de gatos tienen un 30% menos de riesgo de padecer ataques cardíacos.
Cabe añadir que está comprobado que el ronroneo del gato ayuda a reducir el estrés de su dueño y su tensión arterial.
Actividad física
Ya sabemos que el sedentarismo puede ser una de las peores cosas para el organismo.
Para muchas personas caminar con su mascota representa no solo una necesidad sino una oportunidad para ejercitarse. Las caminatas ligeras, el aire fresco, el sol y el contacto con la naturaleza no parecen ser gran cosa, pero tienen una incidencia enormemente positiva en nuestra salud psicofísica.
Depresión y sentimientos de soledad
Pero eso no es todo, tener mascota es una fuente de compañía y felicidad para muchas personas, y una gran ayuda para las que padecen de depresión.
Está comprobado que el simple hecho de jugar con nuestras mascotas provoca un aumento de oxitocina, hormona que provoca sensación de calma y felicidad.
Su compañía es capaz de estimular el desahogo emocional y los sentimientos de calma en personas que –quizás a causa de la depresión- se encuentren sin deseos de comunicarse o interactuar con otras personas.