Necesidades nutricionales
Nuestras vidas cambian minuto a minuto y también lo hacen nuestras necesidades nutricionales. Es esencial, si queremos llevar una vida plena, considerar nuestra edad, estado físico y estilo de vida para llevar una alimentación acorde a estas variables.
Recién nacidos y niños
La lactancia materna exclusiva es ampliamente recomendada durante por lo menos los 6 primeros meses de vida del bebé. La leche materna es capaz de cubrir los altos requerimientos calóricos y nutricionales del lactante, esencial para que el sistema inmunológico madure y el niño no tienda a desarrollar enfermedades en el futuro.
A medida que el bebé se va convirtiendo en un niño, las ingestas de alimentos se vuelven menos frecuentes pero más abundantes, y comienzan a incorporarse nuevos alimentos.
Es importante no incorporar grasas saturadas, exceso de azúcares o una alta cantidad de alimentos procesados en esta etapa.
Juventud y adolescencia
La adolescencia viene acompañada de diversos cambios de origen fisiológico, hormonal y emocional que pueden crear desorden en los hábitos alimenticios a los que solía estar sujeto el adolescente en la niñez. En esta etapa los requerimientos energéticos son superiores y con ellos aumentan las necesidades de nutrientes. Los cambios en la estructura ósea y muscular de los adolescentes requiere un aumento en el consumo de alimentos ricos en vitaminas y minerales adaptado especialmente según la edad y el sexo.
Adultos
Una alimentacion balanceada en la etapa adulta nos puede ayudar a evitar muchas enfermedades más adelante en la vida. Las necesidades nutricionales en este período dependerán la edad, el sexo, el peso y la actividad física que la persona desarrolle regularmente.
En las mujeres adultas que estén transitando la menopausia es importante el consumo de calcio y vitamina D para evitar los problemas de salud asociadas a la misma: sobrepeso y obesidad, osteoporosis, etc.
Madurez y tercera edad
Esta etapa generalmente se caracteriza por ser la mas restrictiva. Se debe controlar el consumo de sal, azúcar y colesterol, así como una correcta ingesta de agua, ya que a medida que el cuerpo envejece, se va perdiendo la sensación de sed.
Si bien en las personas mayores se produce una reducción del gasto energético -disminuyendo así las calorías que se ingieren- no se debe descuidar su aporte nutritivo. Para esto es recomendable aumentar la frecuencia de las comidas pero achicar el tamaño de las porciones, para que su digestión sea más sencilla.