No hay nada de malo en beber un poco de alcohol en moderación. El alcohol forma parte de muchas tradiciones sociales y costumbres y no debería ser un problema para nuestra salud siempre y cuando mantengamos su consumo bajo control. El exceso en el consumo de alcohol puede generar problemas crónicos en diversos órganos y sistemas y deteriorar las relaciones sociales y familiares cuando se convierte en una adicción.
Lo que llamamos borrachera es la consecuencia de la entrada en el torrente sanguíneo de alcohol que el hígado no puede metabolizar con suficiente rapidez. El consumo excesivo de alcohol puede aumentar el riesgo de tener graves y diversos problemas de salud:
Los efectos sobre la salud
Enfermedad hepática: Que incluye inflamación del hígado. Si hay un consumo elevado y sostenido de alcohol, puede ocasionar Cirrosis, que es la destrucción del tejido hepático.
Estómago: El consumo de alcohol aumenta la producción de ácido gástrico, que irrita el estómago. Problemas como la Gastritis (Inflamación de la pared que recubre el estómago) son comunes. También las úlceras. En ocasiones el consumo de alcohol ha sido relacionado al desarrollo de cáncer de estómago.
El Páncreas: también se puede ver afectado por una inflamación severa llamada pancreatitis, que puede resultar mortal.
El Corazón: El alcohol es tóxico para el corazón y puede generar insuficiencia cardíaca. El consumo excesivo de alcohol puede ocasionar presión arterial alta y aumento de la actividad cardíaca. En algunas personas también produce fibrilación auricular, una arritmia de ritmo rápido.
El sistema circulatorio: también ve afectada su función, durante la ingesta elevada de alcohol se reduce la producción de globulos blancos y rojos. Esto compromete el funcionamiento del sistema inmunitario y deja al cuerpo más expuesto a enfermedades e infecciones.
El cerebro: el consumo de alcohol afecta la forma en que funciona el cerebro ya que altera la acción de los neurotransmisores. Ésta es la causa de los cambios en el comportamiento que se produce cuando una persona está bajo los efectos del alcohol: se ve afectada la capacidad de concentración, los reflejos, la capacidad de razonamiento y se pierde el equilibrio. El consumo excesivo de alcohol a largo plazo puede tener graves complicaciones neurológicas.
Riesgo de cáncer: Si el consumo de alcohol es elevado y prolongado aumentan las posibilidades de desarrollar varios tipos de cáncer, especialmente de boca, garganta, hígado, esófago y mama.
Los huesos: Aumenta el riesgo de padecer osteoporosis y/o un adelgazamiento de los huesos.