Un trastorno del sueño es una afección que altera los patrones normales de sueño. El sueño irregular puede tener consecuencias sobre la salud, aumentar el riesgo de padecer otras enfermedades, disminuir los niveles de alerta, y alterar negativamente la calidad de vida en general.
El Insomnio
El insomnio se define como la dificultad para conciliar el sueño. Ya sea cuando se tiene dificultad para mantenerse dormido, o cuando la persona se despierta antes de lo planeado.
Hay distintos términos para caracterizar el insomnio según su duración, es agudo si dura por lo menos un mes, y crónico cuando no se resuelve en más de 6 meses.
Las causas que llevan a padecer de insomnio pueden ser múltiples, entre ellas se encuentran el estrés, la depresión, los desequilibrios hormonales y la ansiedad. Para el tratamiento del insomnio a corto plazo es común la prescripción de fármacos, pero no es recomendable mantener el uso de los mismos por períodos prolongados de tiempo. Para la resolución de este malestar a largo plazo es aconsejable aplicar ciertas medidas que ayuden a tener una mejor calidad de sueño: Mantener horarios regulares para irse a dormir y despertarse, evitar comidas abundantes antes de acostarse y asegurarse de tener un ambiente propicio para conciliar el sueño son solo algunas.
En cuanto a la gravedad del insomnio, pueden presentarse dos casos,
el insomnio leve, que no representa un deterioro en la calidad de vida; el moderado, que se manifiesta cada noche y que provoca ciertos cambios en el humor durante el día como irritabilidad, ansiedad y fatiga, y el severo, en el que la calidad de vida se ve más afectada.
Apnea del sueño
Durante el sueño se produce una relajación muscular que permite el descanso, entre estos músculos están los que se encargan de mantener la garganta abierta para que el aire fluya hacia los pulmones. En la apnea del sueño lo que sucede es que la garganta, al relajarse, no permanece lo suficientemente abierta para permitir el paso del aire. Esta detención de la respiración se denomina apnea. Es cierto que los ronquidos se consideran un signo de alerta que indican la presencia de Apnea obstructiva del sueño, pero no todas las personas que roncan padecen de este trastorno.
La apnea del sueño se manifiesta generalmente en personas que tienen lenguas amígdalas, o cuellos grandes y maxilares inferiores cortos o que padecen de obesidad.
Los riesgos que presenta el descenso repentino de los niveles de oxígeno en sangre que ocurre durante la apnea del sueño aumenta la presión arterial y puede presentar riesgos para el sistema cardiovascular. Además, dejarlo sin tratar duplica las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular y de muerte súbita cardíaca. El tratamiento para esta afección involucran cambios en el estilo de vida, como bajar de peso y comenzar a realizar actividad física, dormir de costado y evitar el alcohol, la nicotina y las pastillas para dormir. También existen máscaras, que se colocan sobre la nariz y en ocasiones sobre la boca, que impulsa aire dentro de la vía respiratoria superior para que ésta no se colapse durante el sueño.
Hipersomnia
Una persona que padece de hipersomnia puede dormir largas horas y aun así seguir cansada durante el día. Estas personas sufren de somnolencia diurna excesiva, a pesar de haber dormido adecuadamente la noche anterior. Es común que sientan una necesidad imperiosa de descansar o tomar siestas en cualquier momento del día, aunque ello resulte inadecuado. Aunque la persona lleve a cabo estos descansos o siestas, los síntomas no mejoran y no se logra deshacer de la sensación de cansancio extremo.
Se puede reconocer esta aflicción en una persona que tiene extremas dificultades para despertarse por las mañanas y que presenta ansiedad, irritabilidad, falta de energía, pensamientos lentos y dificultad para memorizar.
Las causas de hipersomnia pueden ser lesiones cerebrales, predisposición genética, la depresión clínica, uremia, hiperglucemia, algunos medicamentos y la fibromialgia. La Hipersomnia puede también ser síntoma de otros trastornos del sueño, como la narcolepsia, la apnea del sueño, y el síndrome de piernas inquietas.
Síndrome de las piernas inquietas
Con este nombre tan peculiar se define un tipo de trastorno del movimiento del sueño. También llamado enfermedad de Willis-Ekbom, causa una necesidad incontrolable, generalmente debido a una sensación de incomodidad, de mover las piernas cuando se está tratando de conciliar el sueño. Suele ocurrir cuando la persona se encuentra sentada o en reposo. No se conocen con certeza las causas de esta enfermedad, aunque se sospecha que puede deberse a un desequilibrio de la dopamina, una sustancia química del cerebro que envía mensajes para controlar el movimiento de los músculos. Este síndrome puede comenzar a cualquier edad, pero generalmente empeora con la edad. Los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a aliviar los síntomas, así como ciertos medicamentos.
Narcolepsia
La narcolepsia es un trastorno crónico que se caracteriza por la somnolencia extrema durante el día y episodios repentinos de sueño extremo. Este trastorno del sueño tiene origen neurológico y sus causas son desconocidas, aunque con un factor genético importante- varios integrantes de una misma familia pueden verse afectados. Se cree que niveles muy bajos de hipocretina, que ayuda a las personas a mantenerse despiertas, podrían ser un factor decisivo, pero otros estudios indican la presencia de un trastorno autoinmune detrás de esta enfermedad. Un síntoma muy característico que sufren algunas de las personas con narcolepsia es la cataplejía (la pérdida brusca del tono muscular ), también suelen padecer de alucinaciones hipnagógicas (visiones fugaces en la transición vigilia-sueño) o hipnopómpicas (transición sueño-vigilia); incluso puede haber parálisis del sueño, e interrupción del sueño nocturno.