Se ha hablado mucho sobre las vacunas en estos últimos meses, y con este reciente foco sobre ellas, han aflorado conversaciones y mitos que orbitan hace tiempo alrededor de estas maravillosas herramientas que han ayudado a la humanidad a mantener la salud desde 1796, cuando se desarrolló la primera vacuna de la historia.
¿Qué es una vacuna?
La vacunas se componen de bacterias o virus que se encuentran tan atenuados que no representan un peligro para la salud, pero que son capaces de «engañar» al organismo para producir una respuesta que resulte en la inmunidad. Esto quiere decir que si nos contagiaramos de algunas de las enfermedades de las cuales existe una vacuna desarrollada también desarrollaríamos inmunidad naturalmente, pero con los riesgos y complicaciones que puede conllevar padecerlas. La viruela, una enfermedad erradicada gracias a la vacunación en 1980, tenía una tasa de mortalidad elevada, y dejaba con secuelas como ceguera, esterilidad y profundas cicatrices en la piel a los sobrevivientes.
Con el desarrollo de las vacunas surgieron vacunas combinadas, que permiten inmunizar frente a varias enfermedades al mismo tiempo, como la cuádruple o quíntuple prevalente, que previene el desarrollo de: Difteria, tétanos, tos convulsa, Haemophilus influenzae y hepatitis B.
Es muy importante cumplir con todas las dosis indicadas para los niños, ya que el riesgo que tiene un menor de sufrir complicaciones es mayor.
El calendario de vacunación ofrece información sobre las vacunas obligatorias que se deben administrar en cada etapa de la vida. Estas vacunas son gratuitas y están disponibles en los vacunatorios, centros de salud y hospitales públicos del país.
¿Las vacunas tienen riesgos?
Las vacunas prácticamente no presentan riesgos graves, pero son frecuentes el enrojecimiento en la zona de la inyección, y la fiebre o dolores musculares. En algunos casos se han presentado reacciones alérgicas a alguno de sus componentes, pero los efectos secundarios que pudiera producir una vacuna no son graves si se los compara con los efectos de sufrir alguna de las enfermedades de las que nos protegen.
Las vacunas y el autismo: un mito con repercusiones graves
En 1998 un médico británico publicó un artículo que vinculaba la administración de la vacuna contra el sarampión (más específicamente la vacuna llamada «MMR», contra sarampión, paperas y rubeola). Si bien el mismo doctor reconoció que esta teoría era solamente una hipótesis, esto fue suficiente para que los índices de vacunación comenzaran a bajar en todo el mundo.
Le llevó años a la comunidad científica desmentir esta teoría. La propia publicación científica que había albergado el estudio original se retractó, 10 años después, declarando que las conclusiones presentadas en ese texto eran «totalmente falsas».
Un compromiso social
La vacunación no solo es necesaria para no enfermarse, también lo es para no enfermar a los demás.
La inmunidad de grupo es la protección de un grupo o comunidad ante una enfermedad debido a la presencia de un elevado porcentaje de individuos inmunes a la misma. Esto es un gran beneficio para los más vulnerables, pero sus indices de efectividad dependerán indefectiblemente de la cantidad de personas que hayan sido inmunizadas en primer lugar.